Sobre los Caballeros – Historia de una Orden Soberana

La Orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, también conocida como los Caballeros de Malta es una orden religiosa católica y romana. Fundada por el Beato Gerardo, de los Caballeros Hospitalarios de Jerusalén, es la orden existente más antigua conocida por su carácter militar y caballeresco.

Los orígenes se remontan hacia 1048, cuando los comerciantes del Ducado de Amalfi fundaron un hospital para enfermos con el fin de dar refugio y cuidados a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa. El hospicio, atendido por hermanos benedictinos, se estableció junto al monasterio de San Juan Bautista.

En el año 1113 la orden fue formalmente aprobada por el Papa Pascual II, con la Bula que lo situaba bajo la protección de la Santa Sede. La Orden recibió el derecho a elegir a sus superiores sin ninguna interferencia de otras autoridades seglares o religiosas. Los miembros de la Orden, así llamados Caballeros, estaban sometidos a  los tres votos monásticos de pobreza, castidad y obediencia. Durante las cruzadas tenían obligación de proteger a los peregrinos, lo que añadió un papel militar a la misión hospitalaria.

Tras la pérdida del control de las cruzadas de la ciudad de Acre, en 1291, la Orden se trasladó a Chipre. Hacia 1310, el Gran Maestre Fulkes de Villaret trasladó la Orden a la isla de Rodas. Con el compromiso de defender al mundo cristiano, la Orden se organizó rápidamente como una fuerte y poderosa flota naval. Patrulló el Mediterráneo Este, combatiendo cualquier amenaza de los piratas bárbaros y de las fuerzas otomanas. Los Caballeros de la Orden se organizaron según sus regiones de procedencia en lo que se conoce como “Lenguas”. Las siete Lenguas iniciales fueron: Provenza, Francia, Auvernia, Italia, Aragón (que incluía Navarra), Inglaterra (que incluía Escocia e Irlanda) y, por último, Alemania. En 1492, cuando se formó el reino de Castilla, León y Portugal, se constituyó la octava Lengua. Cada Lengua tenía sus propios prioratos, bailías y comandancias. La Orden estaba gobernada por su Gran Maestre y por el Consejo, y acuñaba su propio dinero. Para entonces ya había adoptado la Cruz de ocho puntas como el símbolo por el que sigue conocida. Se dice que representa las ocho Lenguas y las ocho bienaventuranzas del Sermón de la Montaña.

En 1522, Rodas fue atacada por la armada otomana de Solimán el Magnífico, y, tras varios meses de luchas, Rodas depuso sus armas. El Gran Maestre, Philippe Villiers de L’Isle-Adam y los caballeros que cumplían su servicio abandonaron Rodas. La Orden pasó siete años de un lugar a otro por toda Europa hasta que en 1530, el Emperador del Sacro Imperio, el Rey Carlos I de España, entregó la isla de Malta a la Orden bajo el pago de un canon anual de un halcón. Los Caballeros eran nobles procedentes de las familias europeas más importantes, y su misión era de proteger la fe católica.

Los Caballeros se establecieron en la ciudad de Birgu, reforzaron las defensas de la ciudad y construyeron nuevos edificios que les sirvieron como oficinas administrativas, reconstruyendo además la antigua fortaleza Castrum Maris, a la que llamaron Fort Saint Angelo (Fuerte de San Ángel). Gracias a su nueva base naval, los Caballeros pronto demostraron volver a ser un reto para los otomanos, no mucho antes de que Solimán planease invadir la isla y destruir la flota de los Caballeros. En 1565, la Armada otomana atacó Malta, en una guerra que duró tres meses. Bajo el liderazgo del Gran Maestre Jean Parisot de Valette, aseguraron su victoria en esta famosa batalla, que se conoce como el Gran Asedio.

Tras el Gran Asedio, los Caballeros estaban decididos a convertir Malta en una fortaleza adecuada para una Orden militar, con una capital digna de la ahora ilustre Orden. Y fue así como se estableció la piedra fundacional de la Valeta, ciudad que llevaría el nombre de su Gran Maestre.

Posteriores Grandes Maestres hicieron sus inversiones en la ciudad y la flota llegó a convertirse en una de las más poderosas del Mediterráneo. La Orden contribuyó a la derrota de los otomanos en la batalla de Lepanto, en 1571, que constituyó una sonora victoria para la cristiandad, y mantuvo además una fuerte presencia en Europa gracias a los vínculos de los Caballeros con los monarcas europeos y la Santa Sede.

Dos siglos después, en 1798, la Orden entregó las islas maltesas a las tropas francesas de Napoleón, tras lo cual los Caballeros fueron expulsados de la isla. Después de residir en diversas ciudades italianas, la Orden se estableció en Roma y en la actualidad se conoce como la Soberana Orden Militar de Malta.

La Cruz de ocho puntas

La cruz de ocho puntas, posteriormente conocida como cruz de Malta, formaba parte del monástico hábito negro de los Hermanos Hospitalarios, como símbolo de la crucifixión de Jesús. En Malta, la cruz tomó la forma con que la conocemos hoy. Se dice que los cuatro brazos de la cruz representan las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, templanza y fortaleza, mientras que las 8 puntas representan las bienaventuranzas, las cualidades mencionadas por Jesús en su Sermón de la Montaña y recogidas en el Evangelio de Mateo.